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Mi trabajo actual se basa en un tratamiento minucioso de las arcillas, ya sea en el pulido para con la elaboración de la pieza; como en el acabado final, tratado con Terras Sigillatas. Estas se producen al decantar las arcillas para así aprovechar sus partículas mas finas, que una vez aplicadas, dotan a la pieza de un brillo y un acabado natural.
Los orígenes de la Terra Sigillata se remontan hasta la Grecia de finales del siglo VI a. C, aunque el mayor desarrollo se produjo en la época Romana , y en la expansión de esta civilización por casi toda Europa y por la cuenca Mediterránea.
Muy conocidos a través de la historia han sido los Sigilliums, alfarerías situadas en lugares estratégicos en donde se obtenían buenas tierras.
Tras ser desplazadas por la entrada de los vidriados y de otros acabados cerámicos, en muchas zonas las Terras Sigillatas van cayendo en desuso, siendo recuperadas en nuestros días por los ceramistas contemporáneos, ya sea en el campo de la imitación arqueológica como en el de la cerámica creativa.
En lo que a mi trabajo respecta, suelo acabar mis piezas con técnicas de ahumado, ya sea en Raku desnudo, Carbonación en horno cerrado, o en ahumados sencillos con papel, madera, y otros combustibles.
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